Mejor concentración
Dormir favorece la atención, los reflejos y la capacidad de pensar con mayor claridad.
El descanso no es tiempo perdido. Mientras duermes, tu cerebro y tu cuerpo continúan trabajando: regulan procesos internos, recuperan energía y se preparan para que puedas pensar, sentir y funcionar mejor al día siguiente.
De acuerdo con los Institutos Nacionales de la Salud de EE. UU. (NIH), dormir contribuye al funcionamiento intelectual, el estado de alerta, el estado de ánimo, el equilibrio energético y diversos procesos corporales.
Dormir favorece la atención, los reflejos y la capacidad de pensar con mayor claridad.
La falta de sueño puede afectar la resolución de problemas y la atención a los detalles.
El descanso adecuado ayuda a sostener un mejor estado emocional y una interacción más saludable con los demás.
El sueño participa en procesos relacionados con las defensas del organismo y la recuperación corporal.
Durante la noche cambian la frecuencia cardíaca, la respiración y la presión arterial, procesos importantes para la salud.
Mientras duermes, el cuerpo libera hormonas vinculadas con la reparación celular y el uso de la energía.
El sueño suele organizarse en varios ciclos que incluyen fases profundas y sueño MOR/REM. La continuidad de esos ciclos forma parte del efecto restaurador del descanso.
Haz del sueño una parte consciente de tu autocuidado. Tu concentración, tu energía, tu estado de ánimo y tu salud también dependen de cómo descansas.
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